Estamos contentísimos por haber participado en el Ripollet Rock 2026 compartiendo cartel junto a grandes bandas como Serious Black, Crematory, Rhapsody of Fire y Headon.
Hay conciertos que se disfrutan especialmente y otros que, además, sabes desde el primer momento que van a formar parte de la historia de una banda. Para nosotros, nuestra actuación en el Ripollet Rock ha sido uno de esos días.

Desde hacía años teníamos la ilusión de poder formar parte de este festival. Habíamos asistido en anteriores ediciones como público y siempre nos había encantado el ambiente, la organización y la manera en que se vive el rock en Ripollet. Por eso, cuando la organización contactó con nosotros para proponernos actuar, la ilusión fue enorme. El Ripollet Rock es un referente y para Leyendärian era un auténtico honor poder subir a ese escenario.
Y sí, aunque llevamos bastantes años sobre los escenarios, esta vez los nervios estaban ahí. Sabíamos la importancia del evento y también éramos conscientes de que compartíamos cartel con bandas de un nivel enorme. La comparación era inevitable, pero también suponía una motivación para darlo todo.
Desde antes de salir al escenario ya nos sentimos muy arropados. Queremos destacar especialmente el apoyo y la cercanía de todo el equipo técnico. Todo fueron facilidades y eso, cuando tienes un concierto así por delante, se agradece muchísimo. También tuvimos la oportunidad de compartir momentos y conversaciones con componentes de otras bandas, siempre desde una cercanía y una simpatía que hicieron que la experiencia fuera todavía más especial.
Cuando llegó el momento de salir, llevábamos el show muy preparado, pero eso no evita que impresione ver a tanta gente delante. Al principio notamos al público expectante, observando y descubriendo lo que les íbamos a ofrecer. Poco a poco esa expectación se transformó en entrega, movimiento y ganas de pasarlo bien.
Y eso fue fundamental para nosotros.
El repertorio estuvo formado por las canciones de nuestro primer disco, “La forja de una Leyenda”, y hubo temas que conectaron especialmente con la gente. Uno de los momentos que más recordamos fue “Guerreros del Rey”, que funcionó realmente bien. Además, en dos canciones contamos con la colaboración de Albert, de The Growlist, aportando guturales y ayudando a elevar todavía más la energía del público.
En realidad, disfrutamos todo el concierto. Hubo miradas entre nosotros, momentos de complicidad y esa sensación de estar viviendo algo importante, aunque apenas hubiera tiempo para comunicarnos en el escenario. Si tuviéramos que resumir la experiencia en tres palabras serían: grande, inolvidable y emocionante.
Y si algo nos llevamos de aquella noche es la imagen de toda esa gente moviéndose al ritmo de nuestras canciones. Sentir al público acompañándonos y entregándose al show nos ayudó muchísimo y convirtió el concierto en algo que va mucho más allá de subir, tocar y bajar del escenario.
Después de actuar apenas tuvimos tiempo para asimilarlo. Había que dejarlo todo preparado para la siguiente banda, así que fue bastante rápido. Fuimos a recuperarnos, hacer algunas fotos y entrevistas con medios y comer algo. No hablamos demasiado entre nosotros, pero todos sabíamos que había ido muy bien. Estábamos contentos y emocionados.
Y, por supuesto, no nos íbamos a marchar. Nos quedamos en el festival hasta el final para disfrutar de las demás bandas. Al fin y al cabo, poder compartir cartel con artistas de tanta relevancia internacional y tener la oportunidad de verlos en directo era otro de los grandes regalos de ese día.

Queremos dar las gracias de corazón a la organización del Ripollet Rock, a todo el equipo técnico y voluntarios, y a todas las personas que hicieron posible que viviéramos una experiencia así. También queremos mencionar especialmente a los amigos de la Casa dels Xuklis, por su labor y por permitirnos compartir este día con ellos. Y, cómo no, a todos los amigos que estuvieron ahí dándonos apoyo con fotos, vídeos, montaje… ¡Qué suerte tenemos!
Y, sobre todo, gracias a todos los que estuvisteis delante del escenario, a los que cantasteis, os movisteis, nos acompañasteis y nos disteis vuestra energía.
Para Leyendärian, el Ripollet Rock es ya un hito y un concierto referente. Nos ha confirmado que la banda funciona muy bien en escenarios grandes y que podemos defender nuestro show ante un público amplio con la misma ilusión con la que lo preparamos.
Ya habíamos tenido la oportunidad de comprobarlo este mismo año compartiendo escenario con Mägo de Oz, pero lo vivido en Ripollet ha supuesto un paso todavía más importante para nosotros.
Sabemos que será un concierto que recordaremos siempre. Un antes y un después.
Si pudiéramos volver a ese momento justo antes de salir al escenario, solamente nos diríamos una cosa:
Mucha mierda y a disfrutar.
Y eso hicimos.
Nos vemos en el próximo escenario.

